fantasías de humanidad que se hacen carne
a veces como sombras, a veces como espaldas
a veces como trazos de sudor donde acostarse
para no sentir el frío
de la desolación fortuita
a veces para recostarse
para no sentirse vivo.
como las máscaras de labios resonantes
que necesitan de la obscenidad para ser fieles
para desrealizarse en las volutas de relatos como humo
para ser fieles
como esas hendiduras en la máscara facial
y esos sonidos que suenan al través
personas somos personas vemos
y al mundo entero las partes todas
sin más
sin menos.
esos enigmas hundidos en la realidad
que componemos como cuerpos
esas tremendas fantasías
esas tremendas realidades
esa humanidad
esa que existe y esa otra
esa imposible posibilidad que militamos
como si fueran evidentes
las marcas que han dejado en nuestro corazón las pesadillas
y los encumbramientos
esas maravillas
y esas decepciones.
cómo ha de ser nuestra esa agonía
de la muerte que no morimos
y cómo ha de ser nuestra la ilusión
de esos fantasmas que no vimos
ese color imposible, inexistente
ese alud de fisonomías sin nombres
esas lúgubres, brillantes, formas de sal
que se desgranan con el viento.
nomás las vertientes
del sueño peligroso
de una nueva rebelión fraterna
parece una imaginación perversa
parece una palabra de muerte
a veces y otras veces
quizás quién sabe.
jueves 8 de octubre de 2009
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